28 febrero 2008

ENVIDIA INSANA

"Cuando la envidia se convierte en obsesión, deja de ser tal cosa y pasa a ser maldición"

Quisiera yo, discernir / sin ofender a la gente / se supone a la normal / pues... la otra diferente es como mal animal /que placer puede encontrar / quién sin parar de herir / disfruta como un rufián / sin darse cuenta siquiera / que por su parte de atrás / la rabia que la espolea / se ceba en cierto lugar / y ya no encuentra ni silla / para poderse sentar / Cuentan que se fué a Valencia / a una fábrica especial / que hacían sillas muy grandes / el triple de lo normal / pero, cuando el encargado vió / a semejante esperpento / dijo con solemnidad / señora... cuanto lo siento / mejor yo le recomiendo / que se vaya a buen corral / y quizás junto a los cerdos / pueda remediar su mal

Moraleja :
Si tienes envidia sana / serás siempre muy feliz / pero si tu prefieres la insana / que Dios se apiade de ti / por cochina y por marrana.

27 febrero 2008

NARCISISMO PATOLOGICO

"EL PERVERSO DESTRUYE CON SONRISAS"

Entrevista con Marie-France Hirigoyen

Muchos años de consulta viendo gente psicológicamente anulada le llevaron a percibir el error: "El psicoanálisis sólo considera lo que ocurre en la cabeza de un individuo y si éste se deja agredir mentalmente es un cómplice masoquista. Pero eso no es cierto, hay un agresor real que lo ha hecho pedazos".
Y advierte: "Cuidado!; con el pretexto de la tolerancia nos volvemos indulgentes". En estos tiempos en los que el más admirado es el que sabe disfrutar más y sufrir menos proliferan los perversos, gente sin escrúpulos que se engrandece destruyendo a otros.Individuos ávidos de aprobación y admiración, manipuladores natos que primero seducen y luego vampirizan. "Siga mi consejo: Apártelos de su vida. No tienen remedio"

Se puede destruir a alguien sólo con palabras? Si. con burlas, sarcasmos, rumores, miradas e insinuaciones; es lo que se llama "acoso moral", y se da en la familia, la empresa y la pareja.
Quiénes son los acosadores? Los perversos son gente que quiere poder y que no tiene escrúpulos en utilizar a los otros, que para ellos no son más que objetos.
Y cómo son las víctimas? Personas que sienten compasión por los otros y que son muy dinámicas. Poco a poco pierden su dinamismo y entran en la confusión y el desequilibrio al no entender el comportamiento del perverso.
Los perversos utilizan a los débiles? No. Sus víctimas suelen tener una fuerte personalidad e inteligencia, por eso quedan atrapadas en las redes del juego del perverso que disfruta con la destrucción moral.
Un acosador moral nace o se hace? Suelen ser personas que en su infancia han sido tratadas como objetos: o bien mal tratados, o bien idolatrados por la madre.
Son enfermos? No, mientras tienen una víctima en la que descargar su perversión ellos están perfectamente equilibrados.
Son felices? Son crueles, no tienen emociones, sólo les interesa la apariencia y en el fondo nunca están contentos. Necesitan a los otros.
Como chupasangres? Exacto, toman la vida, la fuerza y la alegría de los otros porque por ellos mismos no son felices, ni capaces de desenvolverse.
Cuál es el proceder de un perverso? Destrucción sistemática de otra persona durante un largo periodo mediante sobreentendidos, alusiones, descalificación, desprecio, vacío. Una sutil estrategia para confundir al otro. Y si el otro se queja, el perverso lo acusa de susceptible. Siempre niegan el conflicto. Si no hay culpa, no hay sufrimiento.
Por qué se cae en sus redes? Además de ser muy seductores, se muestran débiles, sensibles y necesitados, y nos volcamos para ayudarles. Utilizan hábilmente el lenguaje para confundir al otro.
¿Como ? Dan mensajes contradictorios; no terminan las frases y están llenos de insinuaciones, de manera que el otro nunca está seguro de lo que sienten. A menudo mienten.
Y son conscientes? No, actúan así para sobrevivir, porque tienen la impresión de que están en peligro. Pero saben cuándo exceden los límites. Jamás usan un comportamiento violento si se saben observados.
Son envidiosos? Mucho, ese sentimiento les hace avanzar: la sensación de que el otro posee lo que ellos no tienen. Pero su inteligencia es estratégica y destruyen con sonrisas.
Son pelotas? Siempre se someten a la autoridad. Son sumisos con el poder aunque lo critiquen.
Tienen sentido del humor? Son más bien sarcásticos y pueden ser muy ácidos. Y tienen fobia al compromiso, a todo lo que les puede vincular a otro: matrimonio, hijos... Temen ser invadidos.
Pobres, ¿tienen cura? No. Mientras tienen una víctima no se deprimen y no tienen problemas de conciencia, así que jamás acuden a un especialista.
Son tenaces con sus víctimas? -Muy tenaces, les interesa que la víctima permanezca junto a ellos porque la necesitan. Si les abandona se sienten mal, pero tienden a buscar rápidamente a otra.
Cuál es la visión del mundo del perverso? Sólo le interesa el poder y el reconocimiento social, pero lo disimula, se queja a menudo de la vida y es muy negativo.
Si leen esta entrevista, se reconocerán? No, verán a otros reflejados. Pero la gente de su entorno si los reconocerá.
Cómo sacárselos de encima? Es muy difícil porque el agresor nunca abandona a su víctima, y cuando ésta intenta marcharse la culpabiliza.
Y si es un inevitable compañero de trabajo. ¿cómo convivir? Entendiendo que su comportamiento es patológico y que no va a cambiar. Si no puede apartarse de él, utilice la política del pato.
Del pato? Que todos los insultos y humillaciones te resbalen. Nunca hay que entrar en su juego: la escalada de violencia. El agresor pretende que la víctima se convierta también en agresor. Intenta invertir aparentemente la situación y demostrar que el otro es el violento. Muy malos! Otro placer de los perversos es hacer perder a la víctima su sentido moral.
Cómo curar a una víctima? Normalmente hace falta que otra persona le haga ver qué tipo de relación tiene; que pierda el sentimiento de culpa y recupere la confianza en sí misma. El agresor se ha dedicado a hacerle sentir que no es nadie, que es un incompetente, y las personas quedan muy maltrechas en su amor propio. Así que si percibe actitudes perversas, denúncielas.
Hace falta un especialista? Si, porque es muy importante mostrar a la víctima cuál es su punto débil, eso es lo que le ha hecho caer en manos del acosador.
Y cuál suele ser el punto débil? Una falta de confianza en uno mismo por una herida de la infancia. El perverso es muy hábil percibiendo la fragilidad del otro.
Cómo defenderse legalmente? Lo más importante es educar en decir no y formar especialistas que puedan intervenir. En el mundo laboral hay que crear una ley contra el acoso moral y estamos en ello.

IMA SANCHIS, La Vanguardia

26 febrero 2008

ODIO COMPULSIVO

SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL:

NIÑOS MANIPULADOS TRAS LA SEPARACIÓN



Las últimas estadísticas señalan que en España una pareja se rompe cada cuatro minutos, ya no resulta extraño tener en nuestro círculo más cercano alguna pareja que se ha separado, nuestro vocabulario se amplía con términos como “pensión alimenticia”, “custodia compartida”, “régimen de visitas”, etc. Detrás de esta realidad se encuentran diversas historias, en los mejores casos los progenitores han podido llegar a un entendimiento para que sus hijos superen el trauma de la separación, en otros muchos este entendimiento no se ha podido dar dando lugar a un gran sufrimiento tanto para los menores como para los adultos implicados.
Una de las situaciones más traumáticas es cuando se observa en un menor el Síndrome de Alienación Parental (SAP). El SAP definido por Richard Gardner en 1985 es “un trastorno caracterizado por el conjunto de síntomas que resultan del proceso por el cual un progenitor transforma la conciencia de sus hijos, mediante distintas estrategias, con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor”, es decir, uno de los progenitores manipula al menor con el fin de que éste rechace al otro.

Es importante señalar que el SAP se diagnostica en los menores cuando esta manipulación ya se ha producido, es decir, no es suficiente que el progenitor alienador lleve a cabo una conducta de manipulación, sino que es necesario que esta conducta realmente tenga efecto. Lamentablemente esto hace que la intervención psicológica para reparar el daño sea muy complicada ya que nos encontramos con menores convencidos de que su odio hacia el progenitor alienado está totalmente justificado.

El SAP aparece en un menor tras un proceso que puede variar en el tiempo según los casos, cuánto más tiempo pase el progenitor manipulador con su hijo, más tiempo tendrá para desarrollar su campaña de injurias y desacreditación. Lo que más llama la atención en el SAP es la ausencia de ambivalencia en el odio del menor, es un odio similar al de un fanatismo terrorista.

Frente a este odio, el menor suele considerar al progenitor alienador como una persona sin ninguna tacha, una víctima vulnerable a la que tiene que defender. Además, cuando al menor se le sugiere que puede haber sido en algún modo manipulado, se defiende asegurando que siempre ha pensado así y que nadie le ha dicho lo que tenía que pensar.

En numerosas ocasiones este odio que siente el menor, y que carece de todo sentimiento de culpa, se extiende a todo el entorno del progenitor alienado como pueden ser los abuelos, los primos, amigos, el domicilio del progenitor o la nueva pareja.

El progenitor alienado recibe este ataque por parte de su hijo inicialmente con gran estupor y posteriormente, cuando va viendo cómo pasa el tiempo y la manipulación aumenta, con gran frustración e indefensión. La lentitud de las decisiones judiciales contribuyen en muchos casos a aumentar esta sensación al no encontrar medios para parar este proceso manipulativo.

En la mayoría de los casos en los que son varios los menores implicados la manipulación se extiende a todos ellos con el fin de que hagan un frente común hacia el progenitor alienado.

El SAP tiene serias consecuencias a largo plazo. En los casos en los que la intervención es efectiva, por un lado el menor tiene que enfrentarse a un fuerte sentimiento de culpa por su enfrentamiento con uno de sus progenitores y por el otro tiene que reconocer que la persona en la que confiaba ciegamente lo ha utilizado.

PARÁSITISMO EGOLATRA

VAMPIROS EMOCIONALES

A veces la vida nos sitúa junto a personas cuyo trato, lejos de enriquecernos, nos intoxica. Es el caso de los vampiros emocionales. Son actores estupendísimos que, disfrazados con su “piel de cordero”, tienen el poder de hipnotizar y obnubilar a su futura presa.
Estas personas muestran afabilidad, cordialidad, encanto pero todo es pura fachada. Se valen de esta táctica para atraer sutilmente a su víctima, conquistarla y, una vez atrapada, cumplir su principal objetivo: “chuparle” toda su energía emocional.
Los vampiros emocionales tienen una necesidad imperiosa de sentirse víctimas, para ser el centro de atención de quien le interesa y obtener beneficios de todo tipo, especialmente emocionales.
La víctima propiciatoria puede ser de dos tipos: o bien personas débiles de carácter que no pueden ver al susodicho sufrir, o bien personas que desprenden mucha energía positiva y que ofrecen su ayuda sin esperar reciprocidad. En cualquier caso, estos dos tipos de caracteres son un reclamo muy fuerte para el vampiro emocional. Si logra atraparte y hacerte su víctima, no descansaras, se te pegará como una lapa, sin darte cuenta le habrás invitado a entrar en tu vida y él se instalará alegremente como un parásito, aprovechándose de tu energía.
Querrá que seas su confidente, su salvador y su todo y tarde o temprano te darás cuenta que has cargado sobre ti un peso insoportable.En realidad, este tipo de individuos no quieren ni tu ayuda ni tu amistad ni tu nada. Tú eres para ellos, tan solo un “alimento emocional”. Su necesidad de alimentarse de tu energía, sin entregar nada a cambio es superior a cualquier otra necesidad. Por ello necesita tener un control total y absoluto de su presa, tiene miedo a perderla, porque sin ella no es nadie.
Mientras, la víctima ignorante, traduce esta dependencia de su agresor en sentimientos y emociones.Cuando se le quita la máscara al vampiro descubrimos el tipo de individuo que realmente es: no se le podría calificar de malo, pero sí de inmaduro, con una inestabilidad emocional brutal, narcisista, retraído y egolatra.
En definitiva, un dependiente emocional en toda regla.Si descubres que te han clavado los colmillos, reconoce tu error, sácalo a la luz, pon límites y no permitas que sigan abusando de ti. El habrá ganado la primera batalla, pero tú ganarás la guerra con tu inteligencia y saber estar.Una vez desenmascarado, para el vampiro el juego habrá terminado, te dejará, te odiará y te suplirá inmediatamente por otra víctima, sin ningún tipo de remordimientos. Pero pasado un tiempo volverá con sus tácticas habituales implorando unas migajas de energía.

Así que no bajes la guardia, se prudente y estate alerta ante estas personas que piden todo a cambio de nada. Aléjalas de ti en la medida de lo posible.

Amparo Andreu Soler