02 octubre 2010

Bienvenidos al despertar

Bienvenidos al despertar

Si te has informado correctamente y te has dado cuenta de quien o quienes son los psicópatas que te rodean, sabrás que es imposible vivir a su lado. Aun así te sorprenderás que no puede ser que convivieses con alguien que te maltrataba y no te dieses cuenta.No te extrañe pues, pero los psicópatas te recordarán en lo sucesivo que no te quieren excepto para amargarte la existencia.

Todos asumimos algunas veces en nuestras vidas que no nos quieren. En ésta ocasión es diferente porque hay que romper con todo y resulta difícil... Jamás se curará esa herida. Pero peor es quedarse y recibir paliza tras paliza, física o psicológica hasta anularte.

Si has cortado relaciones con los psicópatas que más te afectan, tendrás periodos de angustia, pesadillas, malos recuerdos... te encontrarás bastante mal. Abandonar definitivamente a tu psicópata no es fácil ya que jamás sueltan "una presa": por algo se les ha llamado pitbull.-

A partir de ahora te darás cuenta de todos los psicópatas que te rodean. Ya no tendrás que buscarles. Los verás perfectamente, tal como como son y no como fingen ser. Sus máscaras y disfraces ya no seran ningun secreto para tí. Adquirirás un enorme conocimiento sobre algunos "humanos" que nos rodean. Éste conocimiento no se lo debes a nadie y menos a tus maltratadores. Es lo que has recolectado de tu interés, tu lectura, tu dedicación y tu lucha como ser humano irrepetible.

Recuerda siempre que tenías un psicópata a tu lado por ser como eras. El vió en tí todo lo que él no tenía y lo quiso anular.Tu eres una GRAN PERSONA. Tanto, que has creado envidia en los que no lo son. Eres una persona enormemente rica y te intentaron arrebatar tus mayores tesoros. Esos que van contigo.

¡No te han conseguido anular!. Bienvenido al club de los que no son doblegados.

¡Bienvenidos al despertar ¡




24 junio 2010

Shock cotidiano - Etapa 3ª

ADICCION Y FAMILIA

Desesperación . Padres e hijos por igual están cansados; apenas pueden manejar sus propias vidas.Los seres humanos tienen necesidades de vinculación. Durante esta etapa, la mayor parte de los miembros de la familia sabe que sus necesidades no pueden satisfacerse a través de la familia, a menos que se formen vinculaciones negativas. En una vinculación negativa, los mecanismos de defensa de una persona entran en juego con los de otra.
El abismo parece infranqueable: Aumenta la distancia entre los miembros de la familia. Aunque comparten la mesa, los padres y los hermanos rara vez establecen contacto. Ante la desesperación, no es anormal que se permitan fantasías sobre el suicidio o la muerte de la persona que causa el dolor.Los padres experimentan una profunda angustia y vergüenza, pues creen que tienen la culpa de la adicción de sus hijos. Muchos pensaban en la muerte de su hijo y se castigan por permitir siquiera que tales pensamientos entren en su mente, además de que los conduce a los padres a una grave depresión. Algunos compensan sus pensamientos negativos ayudando a sus hijos.
La vida en estado de shock: Durante esta etapa final de la adicción, los miembros de la familia experimentan un trauma constante y la gente actúa como si el peligro siempre fuera inminente. Una puerta que se azota, un radio que repentinamente suena muy alto o una voz agitada, basta para asustar a todos. Los miembros de la familia se sobresaltan fácilmente. Esto puede desencadenar más pleitos y discusiones.Durante esta etapa sin esperanzas, dejar a la familia es una estrategia socorrida y una solución común. El cónyuge de un adicto puede pedir la separación o divorcio, tener un o una amante, lo que sea con tal de salirse.
Los niños usan el método: “si no puedes con el enemigo, únete a el”. La unión traumática hace que se sienta seguro y especial; pero en realidad se esta uniendo a alguien que lo pone en peligro.Unos simplemente se rinden, al no encontrar la forma de salir, se someten, ciegamente a la locura del sistema de contagio familiar. La depresión se convierte en su refugio dejan de tener interés, esperanza, cualquier sueño de escap: se les acabó la ira.
Los lazos se aflojan: Las familias repiten la misma conversación segura o no conversan. Se evitan conversaciones más íntimas o profundas, que están cargadas de emociones y requieren una capacidad de atención que la familia ya perdió para esta etapa.
Se necesita un nuevo sistema: La capacidad para mantener relaciones dentro de la familia ha sido significativamente erosionada. En las familias adictivas, una fuerza poderosa trabaja contra el cambio, a pesar de que todos se sienten desgraciados por la forma en que van las cosas. El cambio forzaría a todos a encarar la verdad sobre sí mismos como individuos y como comunidad. El cambio significa algo tan ajeno a los miembros de la familia adictiva que no pueden imaginar siquiera lo que pueda ser. La idea de vivir en forma diferente incrementa tremendamente el temor. La situación parece desesperada.Básicamente el diálogo no existe, el adicto está separado emocionalmente de la familia, los rituales familiares, las rutinas, valores y creencias que apoyaban a la familia se han destruido

25 abril 2010

SHOCK COTIDIANO - Etapa 2ª -

ADICCION Y FAMILIA

Desarrollo de una máscara protectora. Para defenderse y sobrevivir, los miembros de la familia se ponen personalidades como si fueran disfraces; así se protegen del dolor adicional.Con el tiempo, los disfraces se vuelven como la piel, como carne verdadera. Los miembros de la familia caen en el error de creer que las máscaras son su verdadera identidad. Cambian su conducta y no pueden detenerse, ni volver a ser los seres auténticos que eran antes de que la enfermedad mandara en la familia.La persona más dominante de la familia, que suele ser el adicto, trata de utilizar su fuerza para explotar y manipular a los otros a fin de que accedan a sus deseos.
La razón se desmorona: A medida que la adicción progresa, las familias y las parejas, tienen dificultad para recordar por qué están juntas. En la familia adicta no hay respuestas, sólo frustración.Cuando las familias o las parejas adictas pierden su razón de existir, trabajan para seguir juntos en lugar de hacerlo para vivir juntos. Los miembros de la familia buscan afanosamente buenas razones para no pasar tiempo juntos y llevan una vida de aislamiento, como una forma de amortiguar sus pérdidas.
La descomposición del amor: La familia adicta ya no puede seguir sus principios, sus valores. El amor se empieza a desmoronar. El amor se construye y está hecho de principios que le dan cohesión
Cuando la comunicación se deteriora: Debido a que la comunicación honesta puede confrontar la adicción, siempre se sacrifica en la familia adictiva.Los miembros de la familia nunca se escuchan entre sí; únicamente reaccionan. Con esta actitud reactiva, sólo se escuchan el tono y las primeras palabras de una conversación.
Aumenta el aislamiento: Cada miembro de la familia se queda sólo en su interior; inevitablemente se siente deshonrado porque no es escuchado.
La ira como protección: El uso de malas palabras, de vulgaridades y gritos, es una expresión de ira. También sirve como defensa o como máscara, una forma de aparentar rudeza y dominación. Estas defensas permiten que uno se sienta poderoso rápidamente; esto no es poder verdadero. En realidad, las malas palabras desmerecen al que las usa y son una forma de violencia psíquica, un mazo verbal. A medida que la familia empieza a desintegrarse, también se desintegra la comunicación. El uso de malas palabras es un signo de desmoronamiento del propio ser.
La supervivencia sustituye a la intimidad: La supervivencia es una prioridad. Los padres y los hijos dejan de sospechar que la adicción es el problema: ahora lo saben con certeza. Ésta es la realidad cotidiana. La vida diaria se convierte en una carga. Para los hijos, el hogar es un lugar que hay que evitar; y ahora la escuela es el sitio para relajarse, donde dejan salir las frustraciones del hogar. Es del hogar del que hay que escapar, no a donde regresar.La familia se polariza: Como mencionamos antes, es frecuente que la familia adictiva se divida en bandos. De esta manera, un miembro de la familia puede mantener lazos con al menos uno o dos de los otros miembros. El adicto y los que lo apoyan, en un bando; los codependientes en el otro. A menudo, un grupo de codependientes cree que se necesita control y que deben fijarse y respetarse algunos límites. El grupo que apoya al adicto, piensa que todo el mundo debe aflojar y relajarse.
Distanciamiento: Tener una vida separada, desconocida para el resto de la familia, trae consigo una especie de esperanza, un lugar de autoestima, una oportunidad de intimidad. Con este tipo de distanciamiento pueden encontrar algún alivio, pero con frecuencia éste es acompañado por un sentimiento de culpa por haber abandonado a la familia.
Los rituales familiares desaparecen: Debido a que los rituales crean intimidad y vinculación, en las familias adictivas, aquéllos se interrumpen y contaminan. Después de un tiempo, la familia entera abandona los rituales.
Felicidad: Las familias de adictos definen la felicidad como una ausencia de crisis, es decir, por aquello que no ocurre.Los miembros de las familias de adictos desean la felicidad, tanto como cualquier otro; pero sencillamente no creen que exista. Temen interesarse en ella. Para la familia adictiva, la felicidad es un riesgo.
El papel de víctima: Los miembros de la familia se convierten en víctimas, temerosos de relajarse y bajar la guardia. Siempre en guardia, cada uno es un centinela en servicio dentro de una zona de combate.Si bien el disfraz de víctima parece ofrecer una buena defensa, ésta es muy destructiva. Le roba al individuo su poder de elección y, al hacerlo, lo atrapa dentro de una herida creada por algún otro.
Las crisis se hacen más frecuentes: En este tipo de familias, las crisis ocurren con gran frecuencia y rara vez producen soluciones o crecimiento. Incluso pueden ser creadas para dejar salir la tensión y las emociones reprimidas.
Se establecen nuevas reglas: Las reglas son intentos de control. Formular nuevas reglas es un mecanismo de solución que se usa para disminuir la tensión en la familia. El adicto generalmente acepta las nuevas reglas, para quitarse de encima a los demás. Descansan cuando el adicto firma el acuerdo, aunque lo haga con tinta invisible.
Vergüenza y culpa: La vergüenza surge en parte, porque todo mundo sabe que a cierto nivel la familia no está prosperando, y que, de alguna manera, cada quien está contribuyendo a la situación. Es difícil vivir con la vergüenza. Nos hace sentir que no valemos nada y produce odio hacia nosotros mismos. Pero en lugar de resolver directamente su propia vergüenza, culpan al prójimo.Los sentimientos de dolor y tristeza se ocultan con ira y negación.