Se trata de un acosador encubierto que no se percibe a si mismo como tal y que se presenta como víctima . En la falsa victima , el tipo de comunicación es paradójica , es decir se manipula el lenguaje; en cambio una víctima con un acoso auténtico se comunica a través de un discurso genuino y veraz
Es sabido que el acosador atribuye o "acusa" a la víctima de sus propias intenciones como si se tratara de un espejo y le atribuye sus propios errores y sus propios miedos , por tanto no es de extrañar que se presente como víctima de la persona verdaderamente acosada.
A menudo lo que primero llama la atención en el discurso del manipulador es esa sensación de que hay algo que no sigue una lógica. Es muy habitual que el acosador atribuya a la víctima actitudes de mala fe sin pruebas de ello. Una actitud abierta consiste en escuchar las intenciones que el acosador atribuye a la víctima, dado que nos darán los motivos íntimos del propio manipulador para acosar. El acusador no busca el daño por el daño, busca que este daño genere un resultado. El acosador usara el lenguaje para manipular y esta manipulación se concretara en el uso de la incongruencia y de la contradicción; podemos afirmar con seguridad , que estos dos elementos están siempre presentes en todo discurso manipulador.
Los acosadores se defienden mediante mecanismos de proyección: atribuyen a los demás todas sus dificultades y todos sus fracasos y no se sienten culpables de nada. Se defienden asimismo a través de la negación ; en el perfil del acosador vemos dos ingredientes que les son comunes: la malignidad por un lado y la impermeabilidad afectiva por otro, con lo cual cualquier tipo de simulación es factible. A menudo el acosador se presenta acusando a su víctima de ser la causante de sus males. Cuando tiene que justificar su odio, el perverso lo hace depender de una persecución por parte de su víctima. Se coloca así en una situación de legítima defensa ".
A menudo confluye en una misma persona dos tipos de alteracion de la personalidad, la perversa y la mitómana. El perverso mitómano actúa esencialmente con malignidad, formulando falsas acusaciones y denuncias movido por su odio, despecho, celos y venganza o simplemente por el placer o diversión que le produce hacer el mal a otros.
En los perversos las decepciones producen ira o resentimiento, y deseos de venganza en dosis desmedidas y fuer a de toda lógica . Cuando un perverso percibe una herida narcisista (una derrota o una repulsa), siente un deseo ilimitado de obtener una revancha. No es un reacción pasajera, sino de un rencor inflexible . La respuesta estándar de un acosador en serie cuando se le considera responsable de su acción, es responder con la estrategia de la negación y contraatacar fingiendo ser una victima. Es muy efectivo".
. Sabemos que para poder hostigar a otro ser humano el acosador ejercera dos tipos de manipulacion, una dirigida al entorno de la víctima y otra dirigida hacia la persona acosada. Para el acosador la manipulación dirigida al entorno tiene como finalidad el convertir a este en su aliado, ya sea para que colabore en el hostigamiento o bien para que no haga nada. En una situación de acoso real , colaborar en el hostigamiento es negar a la víctima la presunción de inocencia, y no hacer nada consiste en adular y proteger al acosador
En el acoso moral el lenguaje se pervierte, cada palabra oculta un malentendido que se vuelve contra la víctima elegida. Decimos que la manipulación del lenguaje es una herramienta propia del acosador psicológico, ya que pretende ocultar el ejercicio de la violencia por un lado y por otro , hacer un uso de información privilegiada y personal para dañar. Cuando un perverso ataca a su víctima, suele apuntar a los puntos débiles que se sitúan en el registro intimo del descrédito , la verguenza y la culpabilidad".
El acosador se da por satisfecho en el momento en que recibe del entorno alguna ratificación de la eficacia de su disfraz: ha logrado ser verosímil, ha burlado la verdad con la apariencia; pero como tiene conciencia de su interpretación, no puede correr el riesgo de ser espontáneo pues se sabe amenazado por las contradicciones inconscientes que lo acechan y, que la mayoria de las veces lo pone al descubierto.
Es sabido que el acosador atribuye o "acusa" a la víctima de sus propias intenciones como si se tratara de un espejo y le atribuye sus propios errores y sus propios miedos , por tanto no es de extrañar que se presente como víctima de la persona verdaderamente acosada.
A menudo lo que primero llama la atención en el discurso del manipulador es esa sensación de que hay algo que no sigue una lógica. Es muy habitual que el acosador atribuya a la víctima actitudes de mala fe sin pruebas de ello. Una actitud abierta consiste en escuchar las intenciones que el acosador atribuye a la víctima, dado que nos darán los motivos íntimos del propio manipulador para acosar. El acusador no busca el daño por el daño, busca que este daño genere un resultado. El acosador usara el lenguaje para manipular y esta manipulación se concretara en el uso de la incongruencia y de la contradicción; podemos afirmar con seguridad , que estos dos elementos están siempre presentes en todo discurso manipulador.
Los acosadores se defienden mediante mecanismos de proyección: atribuyen a los demás todas sus dificultades y todos sus fracasos y no se sienten culpables de nada. Se defienden asimismo a través de la negación ; en el perfil del acosador vemos dos ingredientes que les son comunes: la malignidad por un lado y la impermeabilidad afectiva por otro, con lo cual cualquier tipo de simulación es factible. A menudo el acosador se presenta acusando a su víctima de ser la causante de sus males. Cuando tiene que justificar su odio, el perverso lo hace depender de una persecución por parte de su víctima. Se coloca así en una situación de legítima defensa ".
A menudo confluye en una misma persona dos tipos de alteracion de la personalidad, la perversa y la mitómana. El perverso mitómano actúa esencialmente con malignidad, formulando falsas acusaciones y denuncias movido por su odio, despecho, celos y venganza o simplemente por el placer o diversión que le produce hacer el mal a otros.
En los perversos las decepciones producen ira o resentimiento, y deseos de venganza en dosis desmedidas y fuer a de toda lógica . Cuando un perverso percibe una herida narcisista (una derrota o una repulsa), siente un deseo ilimitado de obtener una revancha. No es un reacción pasajera, sino de un rencor inflexible . La respuesta estándar de un acosador en serie cuando se le considera responsable de su acción, es responder con la estrategia de la negación y contraatacar fingiendo ser una victima. Es muy efectivo".
. Sabemos que para poder hostigar a otro ser humano el acosador ejercera dos tipos de manipulacion, una dirigida al entorno de la víctima y otra dirigida hacia la persona acosada. Para el acosador la manipulación dirigida al entorno tiene como finalidad el convertir a este en su aliado, ya sea para que colabore en el hostigamiento o bien para que no haga nada. En una situación de acoso real , colaborar en el hostigamiento es negar a la víctima la presunción de inocencia, y no hacer nada consiste en adular y proteger al acosador
En el acoso moral el lenguaje se pervierte, cada palabra oculta un malentendido que se vuelve contra la víctima elegida. Decimos que la manipulación del lenguaje es una herramienta propia del acosador psicológico, ya que pretende ocultar el ejercicio de la violencia por un lado y por otro , hacer un uso de información privilegiada y personal para dañar. Cuando un perverso ataca a su víctima, suele apuntar a los puntos débiles que se sitúan en el registro intimo del descrédito , la verguenza y la culpabilidad".
El acosador se da por satisfecho en el momento en que recibe del entorno alguna ratificación de la eficacia de su disfraz: ha logrado ser verosímil, ha burlado la verdad con la apariencia; pero como tiene conciencia de su interpretación, no puede correr el riesgo de ser espontáneo pues se sabe amenazado por las contradicciones inconscientes que lo acechan y, que la mayoria de las veces lo pone al descubierto.
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